El debate


No, no es Gran Hermano. Dicen que se trataba del único debate de las elecciones 2011. “Único” lo fue, pero no sé en qué acepción de la RAE.
Me planteaba en un inicio qué debate seguir: TV vs. Twitter. Y no me alejaba tanto de la realidad. Leer las cuentas de los candidatos en el mismo momento que aparecían en televisión propició dos debates. @conRubalcaba y @MarianoRajoy (orden alfabético) entraban en discusión fuera y dentro de la Red… con la diferencia de que en los 140 caracteres no eran uno frente a otro… sino un equipo contra otro. Duelo de hashtag sin hashtag, pensamientos del equipo de campaña (véase entre paréntesis), menciones sin respuesta, ninguna interacción con la audiencia a excepción de algún RT (bueno, como en la pequeña pantalla)… y alguna pérdida de oportunidad.
¿Oportunidad? Si hablamos de comunicación en Twitter… ambos candidatos descubrieron los enlaces demasiado tarde, en ocasiones parecía que no protocolizaron el uso de hashtag y menciones, desaprovecharon la interacción con la audiencia… incluso los 10 minutos del “descanso”. Esto solo refleja que no es cosa de Twitter: tiene que ver con la manera de afrontar el acto comunicativo (y para muestra un botón).

Debate 20n¿Qué objetivos tiene un debate de este tipo? En mi caso, novata del mundillo político sin posicionamiento claro, no vi objetivos de comunicación concretos de un lado u otro.

¿Cuál era el público al que se dirigían? Señores, mirar a cámara no es hablar con la audiencia. Quizás el público de uno y otro eran ellos mismos.
¿Y el papel del moderador? Cronometrar espacios de siete minutos lo podían realizar los propios árbitros baloncestísticos… ¿no debería ser él el mediador con la audiencia para que el debate cumpla los “objetivos”?
¿Los mensajes clave? Ganar o perder el debate, como preguntaban muchos, no depende de las debilidades del otro, sino de tus propias fortalezas.
No sé si alegrarme por el debate que se suceció en Twitter o si entristecerme porque no somos capaces de establecer otros mecanismos de respuesta. No sé si aplaudir por la cantidad de hashtag que se sucedieron para seguir la “confrontación” y participación de usuarios o apenarme porque los mensajes se diluyeron en un sinfín de hashtag (más, más y más…) sin acuerdo alguno y con actos concretos de marcas políticas o no, periodísticas o no.
Ahora que todos hablamos de transparencia… ¿donde quedó guardada?